trauma post vacacional

A estas alturas del año, es muy normal que las vacaciones vayan llegando a su fin. Toca volver al trabajo y su rutina y con ello podemos tener trauma post vacacional. Es una suerte, con los tiempos que corren, tener que trabajo al que volver. Pero para el cuerpo el cambio de vacaciones a la actividad diaria cuesta un esfuerzo.

La depresión o trauma post vacacional es un síndrome que experimenta mucha gente al finalizar sus vacaciones y reincorporarse al trabajo. Aunque los psicólogos y psiquiatras no se ponen de acuerdo acerca de si debe considerarse como tal, se trata de un síndrome que suele presentar unos síntomas muy parecidos a los de una depresión clínica: sensación de apatía, desánimo, irritabilidad, dificultad para relacionarse con los demás, insomnio, etc. En casos graves puede llegar a provocar estados de ansiedad, trastornos digestivos y taquicardias.

¿Cómo evitamos que esto pase? Lo principal es tomarlo con paciencia y pensar que es algo normal. Sino, puede agravarse mucho más y llegar a casos graves.

Vamos a ver unos consejos para que la vuelta al trabajo sea más llevadera y evitar el trauma post vacacional:

  1. Trata de buscar el lado positivo. Piensa que tú estás volviendo a trabajar, pero que hay más de 4 millones de personas que no tienen esa suerte. No pueden trabajar porque no tienen trabajo y el agobio llega porque las facturas no se pagan solas…
  1. Intercalar trabajo con ocio. No parar de golpe las actividades que hacías durantelas vacaciones. Un paseo, ir a la piscina o salir en bici son cosas que buscando el momento pueden adecuarse al horario laboral de la mayoría. Mantener alguna actividad que se llevaba a cabo durante las vacaciones para que el cambio no sea tan brusco es importante.
  1. Aprende de nuevo a organizar tu tiempo. Ha pasado el tiempo de relax, pero puede que hayas comenzado alguna actividad que te gusta y no quieres dejarlo. Encuentra sitio en tu agenda para llevarla adelante. Además esto te ayuda con el consejo 2.
  1. Aprende a gestionar el estrés. Es normal que tras unos días o semanas de descanso cueste ir a trabajar. Es importante para eso parar de vez en cuando. Puedes levantarte a respirar, dar una pequeña vuelta de la oficina y en pocos minutos volver a conectar. Esas pequeñas “desconexiones” con el trabajo nos hacen estar más centrados cuando volvemos y, al cambiar de actividad, el cuerpo pierde el estrés.

Es importante poder valorar lo que se tiene en cada momento, esto hace que los problemas lo sean menos. En el caso del trabajo todavía está más claro.

El último consejo es que si te agobias con el trabajo, disfrutes del tiempo libre y te olvides de las tareas pendientes que tienes en casa. Pide ayuda a un Helper y consigue ayuda para que tú disfrutes de tu tiempo.

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